Lo sabemos de sobra. Hay que protegerse del sol. Pero parece que solo nos acordamos de aplicarnos crema solar cuando vamos a la playa. Pero ahora,  además, recientes estudios indican que la luz visible (la que emana de fuentes artificiales: lámparas, bombillas, pantallas de móvil…) también puede afectar la salud de nuestra piel y contribuir al foto envejecimiento. ¿Tenemos que preocuparnos por las 100 veces al día que miramos el móvil de media?. Antes de alarmarte, te aconsejamos que, de verdad, te tomes en serio protegerte de los rayos solares con pequeños hábitos que agradecerás de por vida.

Protegerse del sol es una de las claves para preservar la juventud de nuestra piel. Sin llegar a extremos como los de algunas celebrities  que en la playa no salen de la sombrilla, hay maneras de disfrutar sin riesgo de los beneficios que aporta el sol a nuestro cuerpo y a nuestro ánimo. Nuestra piel se nutre con vitamina D y el nivel de serotoninas aumenta: estamos de mejor humor y afrontamos la vida de manera más positiva. ¿Por qué renunciar a la caricia de los rayos en nuestra piel? Una piel bronceada y sana es posible, pero a pesar de todo, seguimos siendo perezosos a la hora de embadurnarnos de crema.

Falta de concienciación

La teoría nos la sabemos: utilizar el factor solar adecuado, no exponerse al sol en las horas centrales del día y utilizar crema incluso cuando paseas por la calle. Pero según el  observatorio de la Asociación española contra el cáncer, los españoles nos seguimos quemando cada año y utilizamos factor de protección por debajo de 25. Y lo que es peor: respecto a  los niños se aprecia un olvido en las recomendaciones de protegerse según se van haciendo mayores.

En este punto, el de la educación, incide Olivier Doucet, Director de Investigación y desarrollo de los laboratorios Lancaster, que considera que “hay que acostumbrar a los niños desde pequeños a adquirir la costumbre de ponerse crema. Asimismo los hombres son otros grupo al que llegar a concienciar en la necesidad de protegerse. Nos queremos acercar a ellos con texturas más adecuadas a su tipo de piel”.

Un hábito sencillo: crema protectora siempre

Ponerse protección a diario en el rostro se trata, sin duda, del mejor tratamiento anti envejecimiento, sin olvidar el escote y las manos. Y si se está en la playa, renovar la crema cada poco tiempo y evitar las horas centrales del día. Lo ideal es utilizar un protector que cubra todo el espectro de rayos: UVA, UVB, infrarrojos y luz visible. Además, no hay que olvidar, que también estaremos evitando los daños de factores contaminantes en nuestra piel.

La luz visible, nos advierte Oliver Doucet, es toda aquella que proviene de fuentes de luz artificial y también tiene su importancia: “Estamos expuestos continuamente a esas pequeñas dosis de luz, mucho menos potentes que la luz solar, es cierto, pero de manera muy continuada: lámparas, luces led, focos, pantallas de luz azul… No sabemos aún valorar el daño que puede hacer esta exposición pero hay que tenerla en cuenta. Hay que protegerse también indoor, con una protección quizás más baja. La luz visible es dañina, aunque aún no se hayan aún estudiado los efectos reales. No se trata de alarmar, pero sí de lanzar esta reflexión y, de momento, prevenir de sus posibles efectos”. Lancaster, la marca líder en solares, que celebra ahora su 70 aniversario, ha lanzado la crema de día Lancaster 365 Skin Repair, cuya formulación ayuda a proteger nuestra piel de la luz visible gracias a la tecnología Full Light.

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